L'Art Et Moi

20 de febrero de 2007



Os conozco y sé que lleváis años planeando algo así; ahora por fin es el momento de llevarlo a la práctica.
La idea es tan simple que resulta genial: consiste en ir a un hipermercado tipo Carrefour, Alcampo o el que os salga de la polla y coger un carro por la módica cantidad de 50 céntimos de euro que recuperaréis más tarde.
Entramos en el centro comercial disfrazados de P5 corrientes. Sé que resulta jodido simular y pasar inadvertido pero es un esfuerzo que merece la pena realizar.
Personalmente prefiero ir acompañado, pero si eres un solitario de mierda, pues no pasa nada por hacerlo solito. Hay tantas cosas que se hacen solito, que uno ya ha perdido la cuenta.
A lo que íbamos.
Entramos en el Hiper y saludamos a la chica que está en la entrada vigilando a nó sé quien.
-Hola perra, qué buena estás; te comería todo el coño y me quedaba con hambre todavía.
Esto lo decimos bien alto y a escasos veinte centímetros de distancia para que se vayan coscando del asunto.
Si la tía es tan puta que avisa a un guardia de seguridad por escuchar un piropo tiraó con tanta gracia, pues le damos las oportunas explicaciones al gorila de turno.
-Ha sido una confusión, se lo estaba diciendo a mi vecina que estaba justo detrás.
-La chica dice que sólo te ha faltado bajarle las bragas y comerle el coño.
-Eso lo dirá porque lo está deseando, pero creáme que nada más lejos de mi intención, de momento, aunque mañana quien sabe.
Risas con el gorila, palmaditas en la espalda y a seguir adelante con el proyecto.

(*) ojo! Si la chica no dice nada, no seáis gilipollas y quedad con ella, porque esta es de las que se dejan dar por culo sin necesidad de invitarlas a un café.

En fin, pasado el trance de la muchacha, hacemos que compramos. Esto quiere decir que iremos llenando el carro de gilipolleces y cosas absurdas que no vamos a usar en nuesta puta y mísera vida, aunque vivamos quinientos años. Al fin y al cabo es lo que hace todo el mundo. No obstante, es muy importante comprar aceites por el bien de la futura “performance” (el aceite, mejor de oliva para joderles más)

Mientras metemos cosas en el carro no estaría de más rozarnos con alguna tía. Esto no es estrictamente necesario para el correcto desarrollo de nuestro proyecto, pero relaja lo suyo.

Acto seguido comprobamos que la aplicación de nuestra fuerza sobre el objeto carro provoca un desplazamiento progresivo del mencionado objeto que, con la ayuda de las ruedas y nuestro creciente impulso puede hacer que el carro alcance velocidades hasta ahora jamás comprobadas en dicho objeto. ¿Alguien ha puesto alguna vez un carrito de supermercado a 30 km. por hora? Pues hoy es el momento.

Una vez hecha la prueba de velocidad, paramos el carrito e inspeccionamos las distintas secciones del Hiper. Hay para todos los gustos. Particularmente, me decanto por la sección de Hogar. En ella puedes encontrar hileras de estanterías repletas de vajilla de porcelanda, vasos de cristal y demás artículos de decoración sensibles a bruscos impactos.

Tengo discípulos especializados en otras secciones. Por ejemplo, Pablo (un viejo amigo, ex empleado de banca y actualmente en prisión) tenía especial debilidad por la sección perfumería y no le faltaba razón al hijoputa. Pero como suelo decir a la basura que me rodea e intenta ser como yo: “haced lo que es os salga de la polla, pero hacedlo

Cuando hayáis examinado detalladamente la sección y todas sus curvas, rectas y el mejor acceso para abordarla, tomáis una carrerilla de entre sesenta y setenta metros, cogéis el carrito con vuestras manitas y adoptáis la postura de corredor de 100 metros lisos justo antes de dar el pistoletazo de salida.

Tres, dos, uno… PUM!

Ahora os voy a contar en primera persona lo que sentiréis cuándo culminéis la Obra

“Los primeros veinte metros son de vital importancia, nuestra fuerza impulsa el carro y éste va tomando velocidad; no desviamos nuestra mirada ni un centímetro de aquéllas estanterías, no vemos a nadie, sólo observamos platos, vasos, copas y jarrones. La gente grita, pero no la oímos, nos las llevamos por delante, avanzamos más metros, ya son cuarenta, nadie nos para y esto va a toda hostia, somos una locomotora y echamos humo por la nariz, nuestras piernas son muy fuertes y cada vez corremos más; ya no hay nervios, sólo excitación. Cincuenta metros, ya sólo faltan diez o quince metros para el impacto, apartaos hijos de puta que llega el tren, con todo su aceite y todas las subnormalidades que compráis; aquí están vuestras ilusiones, frustraciones, manías y vicios; todo junto dirigiéndose a velociad de vértigo hacia la zona de destrozo masivo. No hay tanta diferencia entre George W. Bush y yo. Somos dos locos que disfrutamos con nuestras locuras, jajajaja, apartos perros hijos de puta!!! Quedan cinco metros, se nos pone la polla tiesa, los dientes largos y el gesto descompuesto; seguimos atropellando gente, aún hay gilipollas que no se han enterado de qué esto va muy en serio. Hay que soltar lastre y lo hacemos. Caemos al suelo fruto de la inercia pero giramos el cuello para ver el brutal impacto.

El ruido es ensordecedor y lo invade todo. Doy gracias por poder ver la secuencia en cámara lenta. Platos en paquetes de diez van cayendo y reventándose en el suelo, haciéndose mil pedazos. Copas y vasos de todas las formas y colores rebotando en el aire con otras copas y jarrones para tener la misma suerte y acabar estrellándose en un suelo que ya no está limpio e impoluto; fragmentos de vidrio cortante rasgando las botellas de aceite, colándose como pequeñas cucarachas entre los resquicios huérfanos del carro, del ángel exterminador. Sal desparramándose por el piso, formando un perfecto aliño con vinagres de módena y zumos de maracuyá. Una mezcla imposible de cristal verde, rojo y azul con partículas microscópicas de azúcar y sal, aliñadas con buenas dosis de perfume para putas que forman una vistosa alfombra, un mosaico vivo, aromático, genial e inigualable, sólo sujeto a las relgas del azar y la naturaleza. Una OBRA de un dios, un dios como Yo.
Los gritos de la muchedumbre se escuchan como un eco vacío y lejano; esos seres no me llegan ni a la punta de la polla; sólo son gente y Yo soy un creador. Acabo de tener un orgasmo.

Todo esto sucede en segundos, pero mi mente lo visualiza en tres minutos. Tiempo necesario para preparar mi huída. La gente está confusa, no saben qué ha ocurrido, los guardas de seguridad atienden a la muchedumbre. Hay personas heridas y tiradas en el suelo. No era mi intención o quizás sí, pero el arte también se cobra víctimas y si se cruzan en nuestro camino lo más lógico es que acaben mal parados. Forman parte de la puesta en escena, son figurantes involuntarios, actores secundarios convertidos en víctimas del daño colateral.

El Arte y Yo (somos dos en uno y follamos cuánto podemos)

Me levanto y me dirgio diligentemente hacia el exterior, no sin antes usurpar un carrito para recuperar la inversión inicial de 50 céntimos de euro (la moneda, nuestra bandera)

Si el guarda me detiene justo antes de salir fijaré mi mirada en sus ojos y le diré convincentemente que eso nunca sucedió, él nunca estuvo allí y todo lo que ha vivido lo olvidará en cuánto yo abandone el recinto.

Al fin y al cabo Yo soy un creador y él sólo una persona, una basura de mierda que no sabe apreciar el ARTE.


EK, MVIII, Año 32

4 comentarios:

Bufff dijo...

Realmente estais alcanzando cotas sublimes, no tanto como para que me arrodille y os lama el escroto, pero casi, casi os habeis ganado que pase a vuestro lado y os permita cogerme del bolsillo...

Iconoclasta dijo...

Pues prácticamente he sudado, he apretado fuertemente las nalgas y tomado carrerilla.
¡Qué coraje me ha entrado!
Esto es puro ardor guerrero y lo demás son bacinillas llenas de mierda de verdad para el día de reyes.
Mi enhorabuena por la obra maestra.
Buen sexo, dioses.
Iconoclasta

Dr.Benway dijo...

Yo lo he intentado Káiser pero dígame... ¿cómo puedo hacer para que todos los gilipollas que están en medio se aparten? Los muy atontaos no se quitan aunque vayas directo hacia ellos. Mamones.

Kaiser y Raistlin dijo...

Bufff, nuestro bolsillo siempre estará colgando para ti, no lo dudes; es un privlegio reservado para unos pocos elegidos.

Iconoclasta, los dos sabemos de buena tinta que este tipo de batallas son las que más cuesta librar. El asco a lo cotidiano no precisa de mártires que se inmolen, pero sí de una buena dosis de ese ardor guerrero; seguriemos en lucha contra el patetismo de la masa P5, conformando a la vez maravillosas obras de Arte que dejaremos como un fantástico legado a los futuros hijos de puta del siglo XXII que tengan acceso a estos kilobytes.

Dr. Benway, no hace falta que se aparten, con mala leche y unos Newtons de fuerza bien aplicados ya caerán al suelo como estatuas de sal; y es verdad, son unos cabrones.

Saludos y mil gracias por vuestro apoyo.

EK, M VIII Año 32